(:

That looks who transformed the universe...

miércoles, 19 de mayo de 2010

El principio del Universo.


Oscuridad tranquila, de eso está formado el universo. Una honda serenidad que traspasa hasta los huesos y llega hasta lo más hondo del alma. Negrura infinita. Manto de estrellas imperturbable.
Nada rasga el inmenso silencio en el que está sumido. Incluso las estrellas callan, intentando saber algo. El origen del todo y de la nada, eso es el infinito.
Nadie sabría expresarlo, pero algo ha cambiado en aquella inmensa obra de arte. Aquellas sucesiones de horas, una nueva tensión en el ambiente. Un pequeño clic en la historia de la vida. Una nueva página de un libro antiguo y lleno de misterios. Una luz nueva y misteriosa.
Hija de la nada. Generadora de vida. Poseedora del poder absoluto. Reina de la vida y de la muerte. Una explosión de energía que hace temblar el infinito cosmos. Las estrellas están asustadas. Todavía son jóvenes, pero lo que van a presenciar va a cambiar el resto de sus vidas y las va a hacer especiales. Conocedoras del saber por que muchas estrellas apagarían su luz de inmediato.
Desconcierto. Se ven arrastradas por aquella gigantesca explosión de luz, mil veces mayor que cualquiera de ellas. La tranquilidad que durante millones de años habían presumido de tener, en un único microsegundo mancillada hasta sus mismos cimientos.
No saben de dónde sale. No saben cómo se ha formado. Pero tienen que reconocer que el espectáculo es dolorosamente hermoso. Una gama impensable de colores, iluminando el universo por vez primera. Ni las mínimas luces de las estrellas más bonitas pueden hacerle comparación. Única en su especie, reconocen a regañadientes las más presuntuosas, aunque mirando, sin querer, con admiración. Pero en lo que están de acuerdo todas es que, a partir de aquel momento, nada va a ser igual.
Ninguna habla, pues es inútil. El infinito lo había querido así, mudas para siempre. Pero las miradas que se transmiten unas a otras valen más que mil palabras, todas vanas, sin sentido.
 Pero lo que desconocen es que, aquellas estrellas separadas, únicas, con un diferente color para cada una, con un pequeño núcleo de energía, las únicas observadoras de aquel momento tan maravillosamente extraño, una mínima luz en el universo, dentro de poco van a ser parte del todo, y sus vidas van a tener un intenso sentido, tras millones de años de ardua espera. Las más rebeldes, hasta hacía unos minutos quejumbrosas por su condición de simple estrella, van a recibir una compensación por sus momentos de tristeza y angustia, pues se sabe que las estrellas no viven eternamente, y, ellas, preocupadas por ser alguien importante, destinadas a ser grandes, ahora están con un brillo especial en la mirada, presintiendo su momento de gloria. Observadas por las más ancianas y sabias que, al contrario, esperaban un final sereno y majestuoso para el final de sus días.
Las luces se intensifican, el momento tan especial está empezando a llegar a su cénit. Nadie sabe cuánto tiempo han pasado contemplando el espectáculo. El tiempo no se mide en el infinito espacio.
Y, suave, dulcemente, las luces las envuelven. Las estrellas sienten su energía, como un reguero de agua cristalina, recorriéndolas de punta a punta, provocando tranquilas sonrisas en sus rostros, implorando en silencio que aquel momento no se acabe. Notan que se desintegran, sí, pero no tienen miedo. Están seguras que, pase lo que pase, irá a mejor. No por algo las estrellas son confiadas y dóciles por naturaleza. Se mezclan con aquellos maravillosos colores, notan cómo van cobrando una nueva forma, mucho más poderosa. Han robado la esencia de las luces.
Poco a poco, su núcleo se hace cientos de veces mayor. Un fuego, el fuego más puro y potente que haya existido nunca, explota en su interior. Se observan mutuamente, tras el incomprensible proceso, viéndose convertidas en inmensos soles que calientan y producen un calor tan intenso, que iluminan miles de kilómetros a la redonda. Una luz rojiza, esencia de la vida.
Lentamente, se dan la vuelta. Las más escépticas, normalmente las más jóvenes, reprimen un suspiro de placer y de alegría.
Observaron los planetas, y, suavemente, unas nuevas sensaciones se formaron en el interior de todas ellas.
Ternura, comprensión. Poder.
Unas grandes sonrisas se dibujan en los nuevos rostros de los soles.
Habían encontrado su lugar.
Al fin, su cometido.
Y los nuevos soles brillaron con una luz tan intensa que cegaron las tan hermosas luces de la explosión. Se sentían eufóricas, con fuerza.
Aquel día, en la infinita negrura del universo, una luz nueva apareció de la nada. Por primera vez, las estrellas habían encontrado lo que buscaban.
Su cometido. Y no lo iban a dejar escapar. En aquel instante, hicieron la promesa de que sus luces no se apagarían nunca.
Jamás.

1 comentario:

  1. Qué lindo!
    Yo tambien te sigo, gracias por psar
    espero verte a menudo por mi blog (:

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