La verdad es que el tiempo pasa volando, sobre todo enfrascada en los libros de texto y en plenos exámenes finales, pero ahora que ese yugo que eran los deberes se ha evaporado, puedo pedir perdón y volver a actualizar este blog al que ya le estaba saliendo alguna que otra telaraña.
El verano se abre, lleno de nuevas oportunidades y tiempo libre, y si las vacaciones en sí no me dejan escribir, siempre hay en esta época un ratito de ocio, que intentaré invertir en este blog, tratando no dejarlo de lado como hice, porque cada vez que escribo es una sensación nueva, a pesar de todas las veces que me he sentado enfrente de una pantalla de ordenador, o con una libreta y un bolígrafo en la mano, y una gran satisfacción al ver el trabajo realizado.
El gran reloj de arena que rige nuestras vidas se detiene brevemente cada verano. Cada grano cae más despacio, pero con mayor majestuosidad. Y yo, los cogeré con una sonrisa en la mano abierta, dispuesta a no dejar caer ni una minúscula porción de este precioso don que es el tiempo.
Y, sin más, felices vacaciones a todos, disfrutad del sol y de la blanca arena de la playa!
Al blog le han vuelto a salir telarañas. Echamos de menos un nuevo relato Basíleia.
ResponderEliminar